¿Cuál es la diferencia entre conservadurismo fiscal, liberalismo fiscal y progresismo fiscal?


Respuesta 1:

El conservadurismo fiscal es simplemente lo que los progresistas llaman liberalismo fiscal para evitar la disonancia cognitiva que se han referido a sí mismos como liberales a pesar de todo su siglo y una tercera existencia dedicada a combatir el liberalismo de frente. Los progresistas favorecen la economía keynesiana como su enfoque fiscal (actualizado recientemente a la economía keynesiana nueva tras su espectacular fracaso en la administración Carter).

El barón Keynes, algo liberal al principio, sintió que la socialdemocracia (la forma de gobierno preferida por los progresistas de izquierda) ofrecía el mejor compromiso entre el gobierno liberal y los extremos socialistas de derecha del comunismo (leninista-estalinista) y el fascismo. La socialdemocracia emplea altos impuestos graduados más la redistribución como su medio para la "justicia social". El propósito de la economía de Keynes es simplemente ofrecer razones para el control político de la economía en lugar de la preferencia liberal más exitosa por los enfoques de laissez faire.

En cuanto a Otto von Bismarck, un príncipe mismo, era un monárquico minucioso. Con su objetivo de unificar a Alemania bajo el gobierno de los Hohenzollern y con la gente esclava de las promesas de reforma tanto liberales como socialdemócratas, Bismarck simplemente cooptó esas plataformas, empujándolas a sí mismo en nombre del Kaiser. Esto se convirtió en la base del socialismo de derecha cuando los socialdemócratas alemanes (SPD) llegaron a valorar el poder del Estado (muy al contrario de las prescripciones de Marx) al igual que el comunismo y el fascismo posteriormente. En resumen, Bismarck, ni liberal ni progresista, explotó programas liberales y progresistas para promover el monarquismo.


Respuesta 2:

Estos "ismos" realmente no tienen mucho significado en absoluto. Los llamados "conservadores fiscales" son los que destruyeron la economía bajo Bush II, y desde entonces han obstaculizado todos los intentos de reparar el daño. Difícilmente llamaríamos a esa destrucción de la economía otra cosa que la "locura" fiscal. Especialmente porque todo lo que se necesitaría para restaurar la economía sería la reversión de las llamadas políticas "fiscalmente conservadoras" que la causaron en primer lugar.

Los otros términos, "liberalismo fiscal y progresismo fiscal" no tienen sentido en ningún sentido práctico. El uso de dicha terminología sugiere que existe un plan para el éxito económico que, de seguirse, produciría mejores resultados.

Tal "ismo" simplemente no existe.